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EMPRESAS

¿Pueden aparecer nuevos unicornios argentinos? Qué va a pasar tras la caída de las inversiones.

En 2021 se sumaron 6 empresas a la exclusiva lista, pero este año las valuaciones se acomodaron y todavía ninguna firma argentina superó los US$ 1000 millones. Qué esperan los inversores para lo que queda de 2022 y 2023.

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La Argentina históricamente se enorgulleció de ser cuna de unicornios, con sus cuatro referentes –MercadoLibre, Globant, OLX y Despegar-. Por mucho tiempo, la lista se mantuvo estable en 4 empresas valuadas en más de US$ 1000 millones (la característica que tiene que tener una compañía para alcanzar esta categoría), hasta que en 2019 la firma de ciberceguridad Auth0 se unió luego de cerrar una ronda de inversión de US$ 103 millones.

Tras un 2020 silencioso, en 2021 esa lista multiplicó su tamaño con la incorporación de seis nuevas startups: Vercel, Aleph Holding, Mural, Bitfarms, Ualá y, por último, Tiendanube que concretó la ronda de inversión privada más importante en una compañía nacional luego del anuncio de su serie E de US$ 500 millones.

Por esos días, las valuaciones de las compañías se dispararon, el capital fluía y las noticias de nuevos unicornios se superaban semana a semana. Tal era la efervescencia que los inversores debían apurarse a concretar sus desembolsos porque cualquier cosa podía pasar entre una charla y otra. En la Argentina, las inversiones en capital semilla y emprendedor cerraron el año con un récord de US$ 1137,2 millonessegún reportó Arcap. Para poner en contexto, en 2019 (un buen año para el sector) ese número había cerrado en US$ 403,3 millones.

Pero todo lo que sube tiene que bajar. En el sector sabían que se trataba de una anomalía, y que no faltaba mucho tiempo para que los números se estabilizaran. Incluso, algunos más escépticos hablaban de burbuja, un término que los expertos luego descartaron: «Yo diría que no es adecuado en el sentido que una burbuja no tiene nada de sustancia y en cuanto la pinchas explota y no queda nada. En el año 2000 sí había burbujas, empresas que incluso salieron a la bolsa que no tenían sustancia. Ahora sí es cierto que algunas levantaron dinero a 100 veces las ventas anualizadas, pero en el fondo hay sustancia«, aclaró Luis Valdich, managing director de Citi Ventures.

Y aunque se sabía que la efervescencia iba a pasar, con el contexto de crisis internacional los inversores se preguntaban cuál iba a ser el impacto real. Un estudio nuevo de Arcap presentado la semana pasada reveló que el efecto fue menos grave de lo esperado. «No fue tan terrible como se diagnosticaba, y sí puede ser un aspecto positivo que no veamos una retracción tan grande en la inversión porque lo que estamos viendo es un impacto de retracción de capitales por un tema coyuntural, de liquidez de mercado, de baja tasa de interés de referencia, pero los inversores no estamos viendo grandes problemas en los fundamentals. Latinoamérica es una región desatendida que tiene mucho despliegue de tecnología con lo cual la infraestructura está, pero hay un gap muy grande de soluciones digitales para resolver problemas estructurales de la región. Entonces esta crisis eventualmente va a pasar, no sabemos cuándo, pero sí hay problemas que los emprendedores resuelven que van a seguir existiendo», analiza Lorena Suárez, managing partner del fondo Alaya y presidenta de Arcap.

Para Suárez -y para el resto del arco inversor local-, el panorama sigue siendo optimista porque todavía hay mucho por hacer a nivel regional: el Covid aceleró la digitalización tanto de empresas como de consumidores, entonces eso alentó todavía más la oportunidad para este perfil de emprendedores. Y pese a todo el crecimiento visto en los últimos años de inversión de Venture Capital, la región sigue estando subinvertida. Para tener un número de referencia: en América latina se invierten US$ 7 per cápita cuando en Estados Unidos o Israel se invierten entre US$ 200 y US$ 400.

Pero la gran pregunta es, ¿seguiremos viendo unicornios?

QUÉ PASARÁ CON LOS UNICORNIOS EN ARGENTINA

Con valuaciones ya acomodadas, queda preguntarse si seguirán apareciendo nuevos unicornios made in Argentina. «Vamos a ver menos cantidad. También lo que vemos es que los que fueron unicornios el año anterior van a ser más conservadores y e intentarán estirar el capital para esperar una mayor estabilidad de mercado y seguir creciendo. Quizás va a haber menos cantidad de lo que vimos en 2021, porque también veíamos empresas muy jóvenes que levantaban mucho volumen de capital, pero vamos a seguir viendo igual. Vemos que los emprendedores hacen bien las cosas entonces vamos a seguir invirtiendo. Incluso algunos inversores internacionales van a estar comunicando fondos nuevos para la región», augura Suárez y menciona que en este segundo semestre podrían aparecer esos nuevos nombres.

«Estos últimos 3 años fueron una anomalía. Ahora estamos volviendo al ritmo de crecimiento tradicional que va a seguir. Y las inversiones en early stage siguen apareciendo entonces tenés una renovación constante del deal flow«, menciona, por su parte, Mariano Amartino, director de Microsoft for startups para América, quien coincide en que los unicornios van a seguir en agenda.

En conclusión, se están viendo correcciones en las valuaciones, pero los problemas estructurales de la región todavía existen y hay emprendedores que están trabajando para solucionarlos. Además, Suárez menciona que hay una nueva generación de emprendedores y lo importante no es la valuación, sino que los unicornios fueron emprendedores que en sus países de origen armaron empresas, tienen experiencia ejecutando y escalando empresas y muchos de ellos invierten en nuevos emprendedores a la vez que muchos exempleados ahora empiezan a emprender. Hay mucha más experiencia que en años anteriores

Fuente: Cronista.com Por Eugenia Iglesias | START-UPS ARGENTINA

EMPRESAS

Pasó de ser el CEO de una multinacional a fundar una startup en la que invirtió Manu Ginóbili

En 2021 se asoció con un emprendedor tecnológico y creó una empresa en la que todos quieren trabajar; cómo fue su camino de la cima del mundo corporativo a resetearse como startupero.

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Gastón Remy cumplió con cada paso para llegar a la cima corporativa: fue CEO de una empresa multinacional, antes de cumplir los 40 años. Arrancó en la química Dow como joven profesional, cambió de puesto y de país cada tres años, estudió una maestría en el exterior, probó diferentes funciones y se embarcó en un proyecto de US$2000 millones en Vaca Muerta. Una etapa que describe como “de construcción de liderazgo” y que lo llevó a fundar, en 2021, una empresa que logró ganarle al home office.

Después de 16 años en Dow y cuatro como CEO, en 2018 dejó las oficinas en Puerto Madero para aterrizar en Vista Oil & Gas, la petrolera del ex CEO de YPF, Miguel Galuccio. Pero, pocos meses antes de la pandemia, decidió dar un paso al costado para tomarse un año sabático y viajar. La irrupción del coronavirus lo obligó a cambiar de planes y a mediados del 2020 fundó junto a Rodrigo Zarazaga #SeamosUno, una iniciativa que repartió 60 millones de platos de comida en plena pandemia.

Un proyecto social de iniciativa privada de gran envergadura en la Argentina. “No solo por su escala, sino también por su impacto y la gran velocidad con la que se ejecutó. Entregamos una caja de 15 kilos de alimentos cada cinco segundos”, recuerda el propio Remy, al mismo tiempo que reconoce que esa experiencia marcó un antes y un después en su vida. “Arrancó como un chat y se convirtió en uno de los proyectos sociales más grandes del país. Con esa experiencia supe que no había vuelta atrás. A partir de ahí entendí que cada proyecto que tomara, cada iniciativa tenia que estar plagada de algo que tuviera un impacto social. Esta idea de alinear tu interés propio al de la compañía y a algo más colectivo a la vez”, apunta.

Para Remy su conversión a emprendedor social “fue el cambio de mi vida”. “Lo hicimos con una épica muy colectiva. Nunca pusimos los nombres por encima del proyecto porque lo que valía era el todo. Diseñamos un sistema de mucha eficiencia entre el sector privado y la territorialidad de las religiones. El objetivo era acompañar a la gente en la etapa más dura de la cuarentena, aquellas personas a las que el Estado no podía llegar por un tema de logística, sin aglomeraciones.”, relata el entrepreneur.

Así, creó un sistema de logística, algoritmos, códigos QR, seguimiento satelital. Todo ese engranaje llamó la atención a la gente de la construcción, aquellos a los que Remy “les mangueaba plata” y con quienes recaudó $1,5 millones cada tres semanas durante siete meses, le propusieron armar un proyecto.

Al principio dijo que no. Sin embargo, una experiencia inclinó la balanza hacia el otro lado. “En un momento empezamos a ayudar a unas chicas en Quilmes a construir un comedor y, cuando nos mandaron las primeras facturas de materiales, vimos que pagaban tres veces lo que pagas acá en Capital. Porque la cadena es muy poco eficiente y el costo de ineficiencia lo pagan los que menos tienen”, recuerda.

Con esto en mente, se acordó de Francisco Brañas, un ex pasante que conoció en Dow y que había renunciado para arrancar un proyecto propio. “Cuando era CEO me llamó este pasante para decirme que se iba porque la empresa no podía contener su talento. Un caradura que terminó convirtiéndose en mi socio”. Juntos crearon Nuqlea, una plataforma digital que apunta a generar eficiencias en la industria y a democratizar el acceso a materiales de construcción. “Es una marca de ésta época. La trayectoria del pasante con el CEO no se hubiera cruzado en el mundo viejo. Hoy, cinco años después de esa charla somos socios y laburamos juntos en una organización plana”, añade.

¿El camino inverso?

De abogado a CEO, de CEO a emprendedor social y startupero, Remy se ganó el apodo de “Benjamín Button” que, confiesa, le encanta: “Es una evolución que se puede ver como una involución”. “Hay mucho de reinventarse y resetearse. Dow me dio eso. Cada tres años cambié de puesto, de país. Cuando no me lo dio más, cambié a Vista y cuando sentí que no estaba más alineado a mi ser, me fui y fundé Nuqlea”.

Manu Ginóbili está entre los inversores de Nuqlea junto un mix de figuras del deporte y referentes de distintas industrias.

Con una inversión inicial de US$500.000 y un equipo de 10 personas que creció a 39 empezaron a fondearse con el apoyo de las principales marcas de la construcción, que pagan una suscripción anual: “Confiaron en el proyecto cuando era una idea”, dice Remy que en 2021 facturó lo mismo que la inversión inicial en base a las suscripciones. “Ahora estamos empezando a transaccionar el business plan. Tenemos que llegar al objetivo principal que es generar tráfico y posicionamiento de marca”, agrega.

Cuenta que la idea fue crear “un proyecto sustentable económicamente” con un objetivo claro: transparentar, eficientizar y generar una transformación punta a punta de la cadena “que redunde en beneficios de las condiciones de hábitat en un continente con un problema enorme desde la vivienda”.

Así nació la empresa que su CEO describe como “un marketplace de nicho”. Donde los principales fabricantes de materiales de construcción compiten en una misma plataforma y su proyecto juega el rol de orquestador. “No vendemos productos sino soluciones. Es un B to B, to C. Llegamos a la constructora, al arquitecto y a Doña Rosa que quiere comprar cinco metros cuadrados de porcelanato.”, detalla.

No sólo reúne a los principales fabricantes de materiales de construcción que operan en la Argentina como aliados estratégicos fundacionales de la plataforma, sino que además cuenta entre sus inversores a un mix de figuras del deporte y referentes de distintas industrias, entre los cuales se destacan Manu Ginóbili; Newtopia; Sergio Kaufman, de Accenture; Enrique Cristofani, del Santander; Dario Maffei, de Índigo; y el grupo Murchison.

A partir de abril, empezaron a monetizar cobrando una comisión por venta que se hace desde la plataforma. Además, acaban de cerrar una primera ronda de inversión en la que levantaron US$3 millones. “Estamos centrados en el crecimiento, que lo contamos por cantidad de sellers (corralones y marcas que se sumen), cantidad de visitas y de transacciones”, detalla.

¿La proyección? Expandirse a América latina. “Tenemos un número de facturación proyectado que nos va a mostrar que estamos en la trayectoria correcta de crecimiento. El próximo paso, ir a México, Brasil y Colombia”, cuenta.

Para Remy, lo que proponen con la plataforma “va más allá de la venta e-commerce”. “Se trata de una transformación digital de punta a punta. El marketplace es una punta de lanza pero para poder transaccionar, digitalizar la logística, los medios de pago, el manejo del stock, la forma en que se hace el pricing. En definitiva, es modernizar y volver más eficiente la industria”.

Hoy, a través de la plataforma proyectan una facturación total de US$95 millones para el período 2022/23. Además, cuentan con más de 40 marcas de fabricantes aliados, 35 merchants (corralones y distribuidores) arriba de la plataforma y más de 15.000 productos.

Las reuniones distendidas al aire libre, parte de la agenda laboral.

Del mundo corporativo al mundostartup

Remy tiene en claro que entró en un mundo hipercompetitivo, como es el de los desarrolladores tecnológicos. Por eso se esforzaron en marcar la diferencia. Junto a Pepe Sánchez, jugador de básquet y presidente de Bahía Basket, pusieron en Bahía Blanca un hub tecnológico donde los jóvenes entrenan, comen con los atletas, tienen nutricionistas. “Empezamos a atraer gente de empresas competidoras: mientras trabajas en home office haciendo un botón de pago para no sabes quién, acá armamos un equipo que viene todo los días, almorzamos juntos, entrenamos”, relata.

Una de las ideas que forma parte de la cultura del bienestar de la empresa es lo que llaman “el apagón”. Un momento del día en el que se cierran las computadoras y todos tienen que desconectarse. “Las empresas tienen problema para traer a la gente a la oficina y nosotros no tenemos más lugar”, explica.

En la empresa multinacional tradicional es como ir en un transatlántico. Tenés un poder de fuego enorme, la maquinaria. Acá somos una lancha: no tenemos el respaldo de un gran barco pero tenemos más poder de flexibilidad para movernos rápidamente” , relata. Con este ejemplo Remy resume el cambio de una gran corporación al mundo startup.

El empresario pasó de viajar con chofer hasta las oficinas en Puerto Madero, en una compañía con más de 1500 trabajadores, a trabajar en una casa en La Hoqueta que funciona como puente con el hub tecnológico que está montado en el Dow Center en Bahía Blanca.

Para Remy, esto habla de una sensación de “despojo” que, afirma, le resulta muy gratificante. “En la empresa tradicional cuando pensás una idea hay toda una estructura atrás que te respalda. Acá llegas a la oficina con tu capsulita de café a la mañana y tenés que salir. Es todo más real”, agrega.

Además aclara que las diferencias entre el mundo corporativo y el de las startups son complementos perfectos. “El mundo corporativo te da el pensamiento a gran escala. No tengo miedo al tamaño, a las cosas grandes. De hecho, el desafío está a veces en cómo pasar de lo chiquito a lo grande. En Dow hicimos una inversión de US$2000 millones en Vaca Muerta. Entonces cuando tuve que hacer el proyecto social no me quedé con ir a un barrio:, hicimos el más grade de la Argentina”, sostiene.

¿Cuál es la dificultad más grande de pasar de una multinacional a una startup? Lidiar con una hoja de ruta “que es más una montaña rusa, que a veces te hace ir en círculos” y en ese “ir más liviano”, a veces la clave está en “ajustar la velocidad a la estructura que tenés”, responde.

“Llegué a este lugar de startupero puro que me encanta, siempre fui un emprendedor. No tengo capacidad de mirar para atrás”.

Fuente: LaNacion.com.ar | Por Lucila Barreiro | START-UPS ARGENTINA

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EMPRESAS

Emprendedores internos. Cuando la solución está en casa.

Cada vez más compañías apelan a sus propios empleados para desarrollar productos y servicios innovadores.

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Por Yaninna Mazzia

En la búsqueda de dinamismo y velocidad para responder de modo innovador a un entorno cambiante sin perder competencia, las empresas fomentan el emprendedurismo interno o intrapreneurship lo que a su vez les permite retener personal y afianzar el sentido de pertenencia de sus empleados.

En la actualidad, los ciclos de éxito de las compañías son cortos. El escenario presente se caracteriza por las turbulencias y los desafíos diarios. Sostenerse en la cima demanda, de forma constante, buenas ideas para responder a las oportunidades nacidas de esos cambios. Sin olvidar que la imagen de la organización depende de lanzar productos y servicios regularmente. Por eso ya no basta con un departamento de Innovación y diseñar nuevos productos pasó a ser una responsabilidad de todos.

En el entorno actual, gana la empresa más rápida y flexible. No importa su tamaño. Ante esto, las firmas adoptaron mecanismos y herramientas propias del mundo emprendedor. Inclusive, fomentaron la actividad emprendedora entre sus trabajadores.

“Esa tendencia ya estaba en las compañías. Pero se potenció por mil en los últimos cinco años debido a la transformación digital y la pandemia. Hoy los desafíos del negocio son otros. De alguna manera es preciso reinventarse”, afirmó Matías Ponce, director de Transformación de Estudio Locht.

Así, las organizaciones recurrieron al intraemprendedurismo, en una tendencia que cruza desde una planta de rulemanes hasta una compañía de servicios. “Podemos encontrar organizaciones que lo llevan adelante promoviendo la iniciativa de sus empleados, dan lugar a la creatividad y toman al error como una oportunidad. Otras lo hacen de modo más restrictiva”, comentó Hugo Kantis, director del Programa de Desarrollo Emprendendor (Prodem) de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS).

Larga historia

El intrapreneurship no es un tema nuevo. En 1895, el investigador norteamericano Gifford Pinchot acuñó el término. Con él asignó a aquellas personas capaces de desarrollar un comportamiento emprendedor bajo el respaldo de la compañía. Su objetivo es descubrir, evaluar o explotar nuevas alternativas de negocio para la empresa.

Sin embargo, esa iniciativa cobró más fuerza a medida que el entrepreneurship adquirió protagonismo. Con la revolución digital, las firmas se dieron cuenta que es un vehículo para acelerar procesos innovadores y que les permite responder con rapidez a las necesidades del mercado.

De acuerdo al concepto tradicional, el emprendedor es quien ve una posibilidad en un sector. Para satisfacerla busca los recursos necesarios para poner en marcha su propia compañía. El punto de partida del emprendedurismo interno es más sencillo. “Esta filosofía la pusimos en práctica hace más de diez años. No fue planificado. A mí siempre me gusto emprender. En un principio, era quien traía las ideas para renovarnos. Después me di cuenta cuán importante era generarlas dentro de la organización, y que no siempre fuera yo quien las traía. Todo dio sus frutos en los últimos tiempos. Así ahora soy el que menos las aporta”, recalcó Ariel Davalli, presidente de la cadena de heladerías Chungo.

Según un estudio del Foro Económico Mundial y Global Entrepreneurship Monitor ( GEM) esa modalidad laboral crea más empleo que un emprendedor abriendo su propio negocio. “Existe además una clara correlación entre el índice de intraemprendimiento y la competitividad económica: por cada aumento del 2,5% de la tasa de este tipo de desarrollos se incrementa en un punto el potencial económico de un país”, agrega la investigación.

El intraemprendedor trabaja dentro de una compañía, cumple un horario, pero tiene un perfil más innovador. Cuenta con disposición para llevar adelante proyectos en el entorno corporativo, aunque no son individualistas. Más bien, poseen grandes habilidades a la hora de trabajar en equipo y de aprender de sus errores.

Generar ambiente

Instaurar el ambiente laboral adecuado es clave para que se desarrollen los emprendedores internos. Para ello es necesaria una atmósfera de diálogo donde se expongan propuestas. Sentir que cualquier aporte es importante para la misión de la compañía. Y otorgar cierto grado de autonomía.

Las organizaciones horizontales, flexibles, con un mínimo de niveles de dirección y con la cultura del “dejar hacer” son más proclives al desarrollo de intrapreneuship.

“Nuestra política es de puertas abiertas y comunicación en todos los niveles. No nos representan mucho las jerarquías. Más bien, la colaboración en todos los estratos”, indicó Cecilia Sanjurjo, gerente de Talento del Grupo Hasar.

En ese sentido, conformaron un programa de brigadistas para relevar las necesidades de mejoras de la corporación. Es una cultura siempre presente en esta empresa. No obstante, el directorio siempre tiene la última palabra. Brinda además tiempo e inversión.

“Las pymes suelen presentar problemas de delegación. Para que avance el intraemprendurismo en ella, se debe dotar de autonomía a los colaboradores. Incluso, revisar en qué medida las generaciones nuevas pueden innovar”, señaló Kantis.

De acuerdo a los analistas, fomentar la innovación es uno de los primeros beneficios del entrepreneurship. Esto sucede porque la creatividad del individuo se pone al servicio de la compañía.

“Sin duda, se mantiene así aggiornada la organización sobre todo en caso como el nuestro: una compañía familiar próxima a cumplir 50 años. Mucho de nuestro personal está con nosotros hace más de tres décadas. Generar emprendedores entre ellos nos da la posibilidad de tener juventud activa no importa su edad”, recalcó Davalli de Chugo.

De esa manera el trabajador se siente más participe de la organización. También, escuchar y llevar a la práctica sus ideas es una forma de retener talentos.

Nuevos negocios

En el caso de Naranja X, el emprendimiento interno fue la clave para convertirse en una compañía de triple impacto. “Está bueno convocar a toda la empresa ante una pregunta o problemática. Esto permite identificar las personas más motivadas e interesadas en traccionar la iniciativa”, marcó Pablo Bocco, líder de Innovación Social y Sustentabilidad de esa institución financiera.

Todo eso se refleja luego en el crecimiento empresarial. “De esta iniciativa nacieron tres negocios exitosos. El primero fue hace 15 años al abrir nuestra filial en México. En ese momento, dos colaboradores fueron a emprender. Hoy son socios del grupo”, marcó Sanjurjo de Hasar.

La identificación de liderazgo es otro factor interesante del intraemprendurismo. “Los líderes no son hoy los que generan buenas respuestas sino quienes hacen buenas preguntas y desafíos, y conectan a las personas con esos retos”, recordó Ponce del Estudio Loch.

Un estudio de Gallup advierte que los empleados desmotivados le cuestan a las compañías norteamericanas más de U$S450.000 millones por año. Sólo el 30% de los trabajadores de ese país están comprometidos con sus organizaciones. El emprendimiento interno es una forma de estimularlos a seguir su pasión sin dejar la compañía. Al mismo tiempo fortalece su compromiso.

“Con este tipo de iniciativa, que permite agregar valor, las personas valoran y se conectan con el negocio. También que se sienta protagonista. Incluso, logran un entendimiento más amplio del negocio”, finalizó Bocco de Naranja X.

Fuente: LaNación | Por Yanina Mazzia | START-UPS ARGENTINA

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EMPRESAS

Seis consejos para iniciar un emprendimiento propio y verlo crecer.

Astrid Mirkin, gerente general de Rappi Argentina y Uruguay, una de las firmas unicornio que más crecen en Latinoamérica, comparte algunos tips para ser un emprendedor todo terreno.

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Por sus características particulares, Argentina es, desde hace ya varios años, tierra fértil para el nacimiento de emprendimientos y proyectos autogestionados. En ese sentido, vale la pena tomarse un momento para reflexionar sobre el impacto que el ecosistema emprendedor tiene actualmente en América Latina y en nuestro país y tener presente algunos consejos para aquellos que quieren iniciarse en este camino. 

Como marco contextual, es relevante entender que Latinoamérica está viviendo un gran momento: es la región del mundo donde más startups han surgido en el último año y, a la vez, se ha convertido en el territorio más atractivo para las inversiones en capital emprendedor. Este crecimiento a pasos agigantados es muy importante para el ecosistema y más aún para la creación de empleo de calidad y la recuperación económica de la región.

En Argentina, la pandemia provocó el surgimiento de una gran variedad de PyMEs y emprendimientos potenciados por la digitalización y la adquisición de nuevas herramientas tecnológicas impulsadas por la coyuntura. Aún así, tomar la decisión de emprender en el contexto actual no es tarea fácil, pero es importante saber que tampoco es imposible.

Uno a uno, los 6 consejos desde una firma Unicornio que nació como Startup

Basada en la experiencia de la empresa en la que me desempeño, una compañía latinoamericana que dio sus primeros pasos como un emprendimiento, aquí comparto seis consejos para quienes quieren adentrarse en este mundo.

1) El puntapié inicial: la misión

Emprender con misión es la clave. Este camino presenta gratos momentos y a la vez dificultades, por lo tanto, tener definido el propósito de una compañía es fundamental para construir el camino y comenzar a transitarlo. 

2) Un problema, una solución 

Detectar una necesidad, analizar el mercado e identificar competidores es esencial. Basta preguntarse: “¿Cuál es esa característica diferencial que hace a mi proyecto distinto de otros? ¿De qué forma puede beneficiar o ayudar a mi público?”. Conocer la propuesta de valor y garantizar que sea única marca el norte de un emprendimiento. 

Además, el mundo en el que vivimos está en constante movimiento y, en ese sentido, es indispensable que la propuesta sea dinámica y adaptable. Hay que perfeccionar el agregado de valor de forma constante, en línea con los aprendizajes del negocio que la experiencia permite adquirir. 

3) Armar un buen equipo 

Jim Collins, un reconocido consultor de negocios, planteó en una entrevista que “lo que convierte a una compañía o a un líder en los mejores es la capacidad de elegir a las personas correctas y colocarlas en el puesto indicado”. El equipo de trabajo detrás de un emprendimiento es decisivo. Vincularse con gente con visión, disruptiva, desafiante, que complemente y que sepa decir que no, permite que los proyectos crezcan y que surjan ideas superadoras. 

4) El foco es el cliente

Una vez que se reconoce al público objetivo y sus deseos, el siguiente paso es repensar cómo es posible vincularse con él y cuáles son las vías de contacto a utilizar para estar cerca de ellos. No hay mejor embajador que un consumidor feliz.

5) Unidos somos más fuertes

Es más fácil llegar a la meta cuando el trayecto se hace en compañía. Ser emprendedor no significa hacer todo en soledad. Conectar con otros emprendedores que ofrecen servicios complementarios, que pueden ayudar a fortalecer la propuesta de valor y/o simplifiquen procesos, es fundamental para generar trabajo en red. Otra clave: participar en actividades de mentoreo.

6) Actitud emprendedora

Recordar permanentemente lo que el negocio fue en sus inicios. Por más que el emprendimiento crezca y los resultados comiencen a ser más visibles, no hay que perder de vista qué nuevos desafíos se pueden tomar y qué aspectos se pueden mejorar para seguir construyendo.   

Fuente: PERFIL.com | Por Astrid Mirkin | START-UPS ARGENTINA

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